Qué son los radicales libres y cómo nos afectan

Nuestro cuerpo está compuesto por una cantidad enorme de células que se componen de moléculas. Estas últimas se forman de átomos y aquí es donde encontramos a los radicales libres pero, ¿qué son en realidad? Los radicales libres son átomos o grupos de ellos con un electrón sin pareja. Aquí viene el problema, lo más normal en estos electrones es que vayan de dos en dos. Pero cuando uno está desparejado hará hasta lo imposible por encontrar compañero, aunque se lo tenga que quitar al de al lado.

En estos casos es cuando se producen reacciones entre los átomos y se vuelven inestables y volátiles. Si un radical libre le roba un electrón a otro átomo y se lo queda, el átomo que ha sufrido el robo será ahora también un radical libre. Así, uno tras otro, se produce una cadena de reacciones que tienen consecuencias en nuestro organismo. Una de esas consecuencias en la oxidación de las células, pues las reacciones introducen oxígeno en las mismas.

Se dice también que nuestra piel envejece como consecuencia de la acción de esos radicales libres. Estos van causando daños que se acumulan con el tiempo y acaban lesionando las células cutáneas. La piel, como resultado de ese estrés oxidativo que soporta, se ve apagada, cansada, envejecida, disminuye el brillo y la elasticidad.

Cómo evitar la formación de radicales libres

La mejor solución frente a esto es aportar antioxidantes a nuestro organismo, ellos serán los encargados de liberar electrones. ¿Cómo? Básicamente circulan por nuestra sangre y regalan sus electrones a los radicales libres. Así se evitan choques entre átomos y no hay riesgo de que se formen más radicales libres.

Una dieta equilibrada sería una de las mejores opciones para combatir los efectos de esos radicales libres. Las vitaminas y los minerales son clave para reformar nuestro sistema inmunológico. Hay una serie de productos naturales que son recomendables a la hora de proteger las membranas de nuestras células frente a la acción de esos radicales libres. Algunos de ellos son la vitamina E y C, los betacarotenos, el manganesio, la coenzima Q10…

 

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